sábado, 2 de mayo de 2015

Lo Que El Río Se Llevó.- Capítulo 2

-¿Se encuentra usted bien, señorita?

Lentamente alcé mis ojos y me encontré con  un par de ojos verdes que me miraban  entre la preocupación y la curiosidad.


Por unos instantes me quedé entre sus fuertes brazos admirando su profunda mirada. Hasta que una voz masculina me sacó de mi ensimismamiento.

-Señorita, ¿ha regresado ya de su viaje por las nubes?

Al instante noté que todo el calor de mi cuerpo se acumulaba en mis mejillas dejando ver un inminente rojo.
No sabía que decir-Y-yo...- estaba avergonzada.

El joven de los verdes ojos me dedicó una sonrisa arrogante. Entonces es cuando me dí cuenta de que estaba burlandose de mí. Inmediatamente, me solté de su abrazo y le empujé para alejarlo de mí.


-¡PERO CÓMO SE ATREVE A HABLARLE DE TAMAÑA FORMA A UNA SEÑORITA CÓMO YO! Debería de aprender unos modales.

El muy canalla solo se puso a reírse a carcajadas. Le fulminé con mi mirada. Fue cuando noté cómo iba vestido. Llevaba una camisa blanca desabrochada, aunque parecía vieja; unos pantalones negros polvorientos y un poco desgastados; unas botas de cuero oscuras que le llegaban a las rodillas y estaban manchadas de barro. 

Contemplé su rostro, tenía unas facciones fuertes pero atractivas, éstas estaban enmarcadas con su cabello castaño oscuro que lo tenía un poco largo. Era joven, a lo mejor un par de años mayor que yo. Luego recorrí su cuerpo de estatura alta, espalda ancha, abdominales fuertes, sus brazos y piernas también fuertes y musculosos, pero en armonía con el resto de su cuerpo. Su piel era morena, por el trabajo físico, supuse. Pero esto no hizo más que resaltar aún más su atractivo. Parecía un dios griego.

-¿Admirando la vista, señorita?- preguntó el muchacho con sorna.

Sacudí mi cabeza, no debería pensar en esas cosas, era una señorita, y como tal me comportaría.

- No continuaré esta conversación con usted, ya que no tiene ningún sentido hablar con alguien tan grosero como usted - respondí intentando que mi voz fuese lo más fría e indiferente.

- No creo que esa sea la razón por la que usted quiere terminar esta conversación. Si me lo permite, me atrevería a decir que le pongo nerviosa, ¿no es así, señorita correcta?

Me disponía a responder cuando la voz de Catalina me interrumpió.

-Señorita Elicia, le he estado buscando. Creí que había caído al río. Además, si no nos apresuramos llegaremos tarde a misa. Por no hablar de que su madr-

- Ya basta Catalina, ya sé a lo que te refieres. Marchémonos ya.

Catalina bajó la cabeza- Sí señorita.

Nos íbamos a dar la vuelta cuando el muchacho nos interrumpió.

-Acaso no va usted a despedirse de mí, ¿señorita?

-¿Lo conoce?- me preguntó Catalina, decidí ignorar su pregunta y fijar mi vista en el canalla.

-No merece la pena despedirse de alguien a quien no voy a volver a ver, ni tengo intención de relacionarme.- repuse.

Con esto me dí la vuelta encaminándome a la iglesia ya que era demasiado tarde como para llegar a casa a tiempo.

Mientras me alejaba, notaba como el joven clavaba su mirada en mi espalda. Y también me pareció escucharle decir "Nunca se sabe, señorita..."





                                                                                                              Continuará...





Podeís seguirme en mi twitter: @AryaTwell
Podéis seguirme en mi facebook: Mil Olas Por Una Historia





No hay comentarios :

Publicar un comentario